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Coronavirus V: Volver a operar. Actividad, empleo y autorizaciones.

Con este quinto informe sobre el impacto del coronavirus en el segmento empresarial que más empleo genera en Argentina, la FOP se propone sostener, con información rigurosa en tiempo útil, la necesaria toma de decisiones que tanto el sector privado como el sector tienen por adelante en los próximos meses.

FOP quiere destacar y agradecer la gran colaboración de las empresas que brindan correctamente las informaciones solicitadas por el Observatorio y sirven de base rigurosa al análisis que sigue.

Para ampliar el espectro de investigación y uniformar la información con la segmentación del sector empresarial que está utilizando el Gobierno para la asignación de fondos a través del ATP y los otros programas de asistencia, FOP ha decidido incorporar al análisis el tramo de empresas medianas- grandes (MEG) que ocupan hasta 800 personas. De esta manera, el programa de trabajo de FOP sobre el impacto del coronavirus desde ahora comprende las MiPyME (empresas con hasta 250 ocupados) y las MEG (Medianas-Grandes, empresas que ocupan entre 251 y 800 personas).

El primer punto a destacar es que, si bien el proceso de apertura autorizada de las empresas está ya muy avanzado y quedan solo 15% de las empresas en estado no operativo, esto no significa que todo el personal de las empresas esté trabajando. Los niveles de inactividad del personal de las firmas en funcionamiento son muy altos. El 50% de las empresas informa que tiene más del 30% de su personal inactivo. La situación más frecuente muestra que el nivel de inactividad del personal gira en torno al 30-70%. El problema del cumplimiento de los protocolos sanitarios se suma a la grave recesión económica que provocó el virus: las empresas están “operativas” pero tienen una gran proporción de personal “inactivo”.

Se hace necesario monitorear ambas variables, a fin de elaborar un plan de salida que evite que la inactividad del personal se transforme en desocupación abierta en los próximos meses.

El segundo punto a resaltar es que la necesidad de brindar asistencia técnica y financiera a aquellas empresas, prácticamente todas con menos de 10 ocupados, que no están pudiendo cumplir con la organización de los protocolos sanitarios por problemas técnicos y económicos. Son aproximadamente 27 mil empresas, especialmente concentradas en la región AMBA.

Por último, cabe destacar el esfuerzo regulatorio que realizan los municipios y las provincias para autorizar las solicitudes de las empresas de actividades exceptuadas para volver a funcionar en sus establecimientos. Sin embargo, todavía se registran demoras en las aprobaciones de los nuevos protocolos sanitarios presentados. Quedan todavía 21 mil empresas que desarrollan actividades no esenciales pero permitidas (técnicamente exceptuadas del aislamiento o distanciamiento) que están aún a la espera de una respuesta del municipio/provincia a su solicitud. De estas empresas, la mayor parte se encuentra en la región AMBA. Cabe señalar también que la demora es tres veces superior entre las Medianas-Grandes que entre las microempresas, comprensiblemente por la mayor atención y cuidado que las autoridades públicas ponen en vigilar la aprobación en las plantas que concentran mayor cantidad de personas.

En este sentido, se debe destacar que los procesos de inspección realizados por el Estado en todo el país no arrojaron resultados negativos sobre el comportamiento de las empresas. Solo en el 2% de los casos se han realizado observaciones y en unos 1.300 se ha procedido a elevar un sumario o clausurar el establecimiento. Prácticamente ninguna empresa Mediana-Grande ha sido sancionada y todas las irregularidades detectadas se concentran en las empresas más pequeñas, reflejando las dificultades de este grupo de firmas para cumplir estrictamente con los protocolos.